martes, 8 de julio de 2014

#Obama en la soledad

Ante la falta de apoyo republicano, el mandatario estadounidense se prepara para gobernar mediante decretos.

Los republicanos le acusan de estar al frente de una presidencia imperial.  Los demócratas lo alaban en público por su valentía, pero en privado le piden que no acuda a sus mítines de campaña.

Por lo visto, nadie quiere que el presidente que acaba de ser desginado como el peor en la historia de Estados Unidos, según la más reciente encuesta de la Universidad de Quinnipiac, aparezca a su lado en mítines electorales que auguran una derrota democrática en las elecciones legislativas de noviembre.

Las razones de los republicanos son evidentes.  Las de los demócratas lo son menos, aunque es obvio su oportunismo electoral y cobardía.  La caída de Obama en las encuenstas ha envalentoranado a los republicanos que han hecho de la crisis de los niños inmigrantes en la frontera o del resurgimiento de la violencia en Irak y Afganistán, su caballo de batalla para tratar de demostrar que Estados Unidos estaría mejor sin Obama.

En medio de ofensiva, la iniciativa de mandar hacer camisetas con la leyenda de "I Miss W" (extraño a George W. Bush), es la cereza en el pastel de un campaña en la que los ex-colaboradores de Bush se han empeñado en culpar a Obama de casi todo, se niegan a apoyar desde el Congreso una reforma migratoria o elevar el salario mínimo, y amenazan continuamente con desmantelar la reforma sanitaria.

Así, enfrentando a un Congreso más dividido y polarizado que nunca, Obama dirige a la nación desde la soledad de una oficina que hoy valora una serie de órdenes ejecutivas para aliviar la situación de millones de indocumentados, para no abandonar a la clase media a su suerte y para impedir el fracaso de su reforma sanitaria.

Gobernar sin el apoyo del Congreso no es nada nuevo. Ejemplos de confrontación entre la oficina oval y el Capitolio abundan en la historia de Estados Unidos.  Desde Franklin D. Roosevelt, ningún presidente ha superado su arsenal de órdenes ejecutivas, más de 3 mil a lo largo de su presidencia.

Calvin Coolidge y Woodrow Wilson hicieron de las órdenes ejecutivas una de sus más poderosas herramientas de gobierno, con más de 1,200 y 1,800 disposiciones presidenciales, respectivamente.  Más recientemente, Richard Nixon llegó a blandir más de 340 órdenes ejecutivas y George W. Bush, echó mano de 291.  Barack Obama sólo ha dado vida a 182 órdenes ejecutivas. Y, a pesar de ello, los republicanos insisten en presentarlo como un presidente que se cree rey y amenaza con demandarle por excederse de sus poderes.

"No voy a justificarme por tratar de hacer que algo, mientras ellos se han empeñado en hacer nada", dijo Obama la semana pasada.

El líder de la mayoría de la Cámara Baja, el republicano Johem Boehner, dijo que demandará al presidente por excederse en sus poderes; Obama respondió desafiante: "atrévanse a demandarme".

"Si desde el liderazgo del Partido Republicano están tan preocupados por mis órdenes ejecutivas para contrarrestar la falta de acción legislativa republicana que ha puesto gran parte  de su propia agenda del cambio en la hielera", consideró el escritor y analista, Jules Witcomer. 

"Además, la reforma migratoria y la crisis de la frontera son temas que podrían impulsar el voto latino para los demócratas en las legislativas de otoño", añadió para poner en perspectiva la feroz lucha electoral en la que demócratas y republicanos se han enfrascado por la crisis humanitaria de los niños.

A favor del presidente Obama, un importante sector de la opinión pública y la creciente base del electorado hispano que se ha convertido en el vivero más importante y prometedor de los demócratas de cara a las presidenciales del 2016.  Pero, además, están las estadísticas y la historia.  Según el recuento de la acción legislativa en el Congrreso de EU, la 113 legislatura es la más improductiva en la historia de la nación con menos de 100 iniciativas de ley aprobadas desde el 2013.

"Vaya a lo grande del señor Obama", le aconsejó desde su página editorial el diario "The New York Times", para apuntalar el respaldo de un importante sector de la sociedad y el electorado a favor de unas acciones ejecutivas que buscarán terminar con la parálisis legislativa que ha buscado sepultar la agenda del cambio de Barack Obama desde que llegó a la Casa Blanca.

Fuente: El Universal.com.mx

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